miércoles, 30 de mayo de 2012

Catalina y su cajita cerca al río

Se abre el telón y un nuevo día comienza en Medellin, dentro de ella hay un escenario al que llaman Avenida del río.  Catalina ya esta despierta y esta armando su primer pucho de basuco, arma su pipa con cuidado, que no salga mala.  "A mi no me vas a tomar fotos ni esas guevonadas, déjame me fumo el mañanero y luego hablamos", me dijo esta mujer que tiene su casa en una caja y sus sueños entre una ciudad.   Pasan varios señores en bicicleta, lo más probable es que van para sus trabajos o quizás vienen  de ellos.  Al igual que Catalina, otras personas están arreglando su primera dosis para coger energia y asi seguir luchando contra la vida porque la muerte ya esta con ellos en forma de un polvito amarillento.


Después de armar su pipa y fumársela Catalina esta más desesperada, o eso parece, su cuerpo delgado se contorsiona como si tuviese un demonio adentro, como si algo le picase por todo el cuerpo.  06:30 a.m. y aun Catalina no arregla su casa.  Siguen pasando bicicletas con personas a bordo, las ratas también se están movilizando de aquí hacia allá, pareciera "El país de las maravillas" de Lewis Carroll pero distorsionado.

De todas las drogas que existen, si bien todas son mortales, el basuco es la que más deterioro genera en el sistema nervioso central y en el cuerpo.  De un gramo de cocaína se puede extraer un kilo de basuco ya que son los residuos, lo que sobra de la coca.  Catalina sigue ahí, en su mundo paranoico, su mundo lleno de basura y soledad.  Hoy el sol esta llegando más temprano que de costumbre, pero éste no deja de ser un sitio donde la oscuridad sigue habitando.

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